Para la segunda entrega de recuerdos y vivencias en Paisley Park, DMSR se pone serio. La ocasión lo merece: voy a hablar de Sheila E.
El poder evocador de la música está fuera de toda duda. Hay canciones, melodías, que nos acompañan y conviven calladamente con nosotros. Podemos estar años sin escuchar esas notas y al hacerlo, un mundo de sensaciones acude a nuestra mente para transportarnos, en un trepidante viaje por el tiempo, al momento en que esa música nos hizo amar o llorar o reír... o volar. La música emociona. La música que nos gusta es magia, aún mejor, es POESÍA:
"Sonreirán tus ojos,
con encanto de una rosa
que es ella y recuerdo de otra rosa"
(Luis Cernuda)
En Paisley Park, la segunda noche, yo me encontré cara a cara con la poesía, con la magia. Mi mente viajó en el tiempo y sintió el penetrante poder evocador de la simple presencia de Sheila E., mujer y músico a la que -seguro- todos respetamos y admiramos. Yo estaba ansioso por descubrir qué sentimientos me iba a despertar Sheila E. catorce años después de LoveSexy. Y el encuentro fue brutal. Descubro ahora que las palabras, tan fáciles otras veces, se me hacen espesas.
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Su concierto, aquella noche del 22 de junio, me gustó a rabiar. Supo ganarse a la gente con el repertorio y su 'savoir faire'. Yo estaba a no más de dos metros de ella cuando cantaba en el micro central. Generalmente, no soy muy chillón, me gusta más escuchar y observar. Sin embargo, con Sheila E., tan hermosa, tan cerquita que casi la podía tocar, no podía reprimirme y le gritaba unos castizos: ¡¡GUAPA!! ... ¡¡GUAPA!!, aunque también he de decir que no hizo mucho caso. Paradójicamente, cuando se alejó y se sentó para aporrear su batería respondió un par de veces a los gestos que le hice. ¡¡De todo el público presente, en ese instante, Sheila E. me miraba sólo a míííí!!!!
Pero he dicho al principio que hoy quería ponerme serio. Y quiero hacerlo porque voy a hablaros de lágrimas: las mías y las de Sheila E.
Si tuviera la obligación de escoger tres momentos de los catorce conciertos de la Celebration, uno de ellos, sin dudarlo, sería cuando Sheila E. empezó a cantar a dos metros de mi alma "Noon Rendezvous". De esa canción yo sólo conocía la versión de Prince del B*TLG "Neon Rendezvous", en fin, qué os puedo contar... Cuando empezó a cantar Sheila, el PODER EVOCADOR, unido al momento, hizo que mi corazón se deshiciera como una flor seca, y dos lagrimones cruzaron mis mejillas. La rosa volvió a ser ella y recuerdo de otra rosa. Media vida me pasó delante de los ojos en los escasos minutos que duró la canción.
Algunos ya habréis escuchado el B*TLG de esta actuación. Como sabéis, está incompleto. Dejad que os cuente.
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Seguramente nunca sabré qué canción fue la que hizo llorar a Sheila E. aquella noche, sólo sé que para ella -y sucedió ante mis ojos- la rosa volvió a ser ella y recuerdo de otra rosa. DMSR'2003.
Escrito por DMSR.
Publicado el 12 de enero del 2004.
Extraído de su publicación original en www.prince.arrakis.es de fecha 30 de enero del 2003, con la autorización del autor.
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